Sexto Grado

Carleth, Yosbelys, Adelaida, Andri Josué (El Morocho), Reny, Josué (El Chino) y Anderson son los estudiantes de sexto grado del año 2011-2012 de la U.E.E.B. “Valencia”. Tienen entre 15 y 18 años y son, hasta el día del hoy, los adolescentes más simpáticos y talentosos que he conocido.

Sandra y yo hemos estado trabajando con ellos creo que desde abril o marzo, primero asistidos por la profesora Leonor y, desde hace unas semanas, por la profesora Yanmarys. Y es tanto lo que se puede decir de ellos, aun a pesar de que los conozco tan poco…

Es tan sencillo identificarse con ellos:

Son perezosos, se frustran fácilmente, su atención es rebelde y disipada, se subestiman, sus intereses son frívolos o triviales, un poco imprudentes, entre otras cosas…, Lo sé, parece odioso hacer una lista así de sus defectos, pero, hay que reconocerlo: es por eso que me di cuenta de que son como yo, humanos, muchachos comunes y corrientes.

Pero ahora sí estoy siendo injusto. Un chamo de esa edad, con o sin discapacidad alguna, no es sólo un montón de defectos. Y ellos no son la excepción.De hecho, no son nada comunes, ni corrientes, ni simplones.

Cuando comenzamos a asistir todos los jueves, de 8 de la mañana a 12 del mediodía, a asistir a la profesora Leonor en la enseñanza de las matemáticas básicas, estábamos renuentes a trabajar con los alumnos. Nos daba miedo:

  • No sabíamos nada del lenguaje de señas
  • No conocíamos a la profesora
  • Nos contaron, en la primera reunión con los directivos de la escuela, de la ausencia de la profesora Tania (quien afortunadamente ya se reincorporó), de 5to grado, por un reposo de una lesión infligida por una alumno: ¡ Un alumno le había roto la rodilla al darle un patada!
  • El asunto del servicio comunitario nos resultaba, tanto práctica como teóricamente, una pérdida de tiempo.
  • El proyecto de servicio es del departamento de Física, no teníamos idea de cómo plegarnos a él, de qué, como candidatos a licenciados en matemática podíamos hacer con niños sordos.
  • No eran niños con deficiencias auditivas, eran adolescentes con deficiencias auditivas.

Pero igual asistimos, como corderos al matadero. Y nos encontramos con esos 7 chamos y la profe Leo. No diré que fue amor a primera vista, porque además de cursilería, es mentira, pero el alivio fue sustancial. Y, conforme los días pasaron, pasó de alivio a placer: eran extremadamente inteligentes, respetuosos y hasta nos enseñaban a comunicarnos con señas.

Lo primero que se nos ocurrió fue hacer un ábaco con ellos, que ellos mismos lo hiciesen, enseñarlos a representar los números y, con toda la esperanza del mundo (y sin pensar en los inconvenientes naturales), que llegarían a aprender a multiplicar con ellos.

Y así, le propusimos la idea a la profesora Leonor y nos dio luz verde, mostrando tal entusiasmo que el mismo día de la propuesta nos hizo comenzar a hablarles (difusamente, pues no estábamos tan preparados) de la historia del ábaco, cómo era y para qué servía.

La semana siguiente, llevamos material para que ellos hiciesen su ábaco. La idea de Sandra era que se apropiasen de él, le tomaran cariño por ser obra propia: fue uno de los días más finos que hemos pasado en la escuela, incluso estudiantes de grados inferiores participaron en la actividad, en especial el más hiperactivo e inquieto de toda la escuela, Antonio (4to grado), se ensimismó tanto en la tarea que dejó sorprendidos a muchos.

No eran nada comunes, ni corrientes, ni simplones. La creatividad desbordaba de sus manos. ¡Aprendieron más rápido que nosotros a representar los números en el ábaco!
A la salida no dejamos de hablar de ellos, las cosas que vimos en el recreo, los chismes, lo talentosos que eran algunos para dibujar, cuán bueno eran jugando fútbol, según el profe de educación física. Y esa sorpresa que nos llevamos no solo es con los de sexto grado. Anibal ha tenido una experiencia similar con los de segundo, a pesar de que no siempre van todos, lo mismo Yessica y Nadia en quinto grado. Pero son ellos los que deben dar su testimonio.

Hoy hicimos un afiche sobre polígonos regulares con la chicas: Les contamos qué era la geometría, para qué servía, qué era un punto, un segmento de recta y un polígono regular e irregular. Luego recortaron los principales polígonos y un círculo, identificando cuántos vértices tenían. Pronto publicaremos fotos.

:_:

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